Imposible mirar para otro lado

Entiendo el compromiso social como mi participación activa en acciones o iniciativas destinadas a mejorar o contribuir al bienestar de la sociedad. Es una conexión profunda con los problemas y necesidades sociales que me rodean y a los que no soy ajena, y lo manifiesto a través de actividades voluntarias, defensa de derechos intentando promover un cambio social.

Compromiso social

Vengo del barro

Me dicen que no me meta en política

Los cambios que afectan los derechos de las personas y promueven el cambio social están intrínsecamente vinculados a la política. Las decisiones políticas y las leyes tienen un impacto significativo en la vida de las personas y en la configuración de la sociedad. Por lo tanto, la participación en cuestiones políticas es crucial para influir en la dirección que toman estos cambios y garantizar que reflejen las necesidades reales de la sociedad y en particular la de aquellos grupos más vulnerables. El compromiso cívico y la participación activa es mi manera de contribuir.

Controversia es mi apellido

Generar controversia es para mi una herramienta para captar la atención y fomentar el debate sobre algunos temas. Es una forma de poner la atención sobre cuestiones importantes, desafiar perspectivas establecidas y promover el diálogo. Suelo manejar la controversia con responsabilidad, ya que soy consciente de que tensando la cuerda se pueden polarizar opiniones y por eso intento hacerlo con humor.

Lo que a mi no me pasa no existe

Estar en una posición de privilegio puede limitar la comprensión de las realidades y desafíos que enfrentan aquellas personas que no comparten esa posición contigo. Las personas en situaciones privilegiadas no experimentan ciertos obstáculos y discriminaciones a las que otras personas se enfrentan diariamente. Pongo el foco en la importancia de la empatía y pido un esfuerzo consciente para comprender y reconocer las perspectivas y luchas de aquellas personas que pueden estar en posiciones menos favorecidas.

Referentes:

La ética feminista se nutre de referentes contemporáneos femeninos que desafían y enriquecen el discurso ético. Pensadoras como Bell Hooks, Judith Butler, Angela Davis, Ana de Miguel y Amelia Valcárcel han destacado por sus contribuciones al cuestionamiento de las normas de género y la promoción de una ética más inclusiva.